Cómo prepararse financieramente para las vacas flacas según la Biblia

Hoy quiero compartir con ustedes una reflexión sobre un pasaje bíblico que tiene mucho que ver con nuestra situación financiera actual. Se trata de Génesis 41:15-57, la interpretación del sueño del faraón de las vacas flacas y vacas gordas por parte de José.

El faraón tuvo un sueño en el que vio siete vacas gordas y hermosas que salían del río Nilo y pastaban en la ribera. Luego, vio siete vacas flacas y feas que también salían del río y devoraban a las vacas gordas. El faraón se despertó angustiado y llamó a todos los sabios de Egipto para que le explicaran el significado del sueño, pero nadie pudo hacerlo.

Entonces, se acordaron de José, un joven hebreo que estaba en la cárcel por una falsa acusación, pero que tenía el don de interpretar sueños. Lo llevaron ante el faraón y le contaron el sueño. José le dijo al faraón que el sueño era una revelación de Dios sobre lo que iba a suceder en Egipto.

¿Qué nos dice este relato sobre cómo debemos manejar nuestro dinero como católicos? ¿Qué podemos hacer para estar preparados para los tiempos difíciles que puedan venir? ¿Cómo podemos ser fieles a Dios y a su voluntad en el ámbito financiero?

En este artículo, te voy a mostrar tres lecciones que podemos aprender de esta historia y cómo aplicarlas a nuestra vida financiera. Estas son:

- Reconocer que Dios es el dueño y el proveedor de todo lo que tenemos.

- Ser previsores y ahorradores.

- Ser solidarios y compasivos.

Si quieres saber más sobre estas lecciones y cómo ponerlas en práctica, sigue leyendo.

Reconocer que Dios es el dueño y el proveedor de todo lo que tenemos

El sueño del faraón fue una revelación de Dios sobre lo que iba a suceder en Egipto.

Las siete vacas gordas representaban siete años de abundancia y prosperidad, mientras que las siete vacas flacas representaban siete años de escasez y hambre. José le aconsejó al faraón que nombrara a un hombre sabio y prudente para que administrara los recursos del país durante los años de abundancia y guardara una quinta parte de las cosechas para los años de hambre.

El faraón reconoció que el sueño venía de Dios y que José era el hombre indicado para llevar a cabo el plan. Le dijo a José: "Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan inteligente y sabio como tú" (Génesis 41:39). El faraón quedó impresionado por la sabiduría de José y lo nombró como su segundo al mando, encargado de ejecutar el plan que él mismo había propuesto.

¿Qué podemos aprender de esto?

Que debemos reconocer que Dios es el dueño y el proveedor de todo lo que tenemos. Él nos da la capacidad de generar ingresos y nos bendice con bienes materiales, pero también nos pide que seamos fieles administradores de lo que nos confía. Debemos usar nuestro dinero con sabiduría, generosidad y gratitud, sin olvidar que todo viene de Él y todo vuelve a Él.

Aprendemos también que la manera para prepararnos para las vacas flacas es ahorrar la quinta parte, es decir, el 20% de todo lo que recibimos. Sí, tal vez te parezca mucho o muy difícil lograrlo. Puedes iniciar gradualmente, primero con el 5%, luego el 10%, etc.. Este dinero se destina para construir lo que algunos autores llaman 'fondo de emergencia'. Nosotros preferimos llamarle fondo de liquidez, pues nos permite enfrentar no sólo momentos dificiles, sino también, aprovechar oportunidades.

Ser previsores y ahorradores

José siguió el plan que Dios le había revelado al faraón y logró salvar a Egipto. Durante los siete años de abundancia, José recogió la quinta parte de todo el grano que se produjo en Egipto y lo guardó en las ciudades. Luego, durante los siete años de hambre, José vendió el grano a los egipcios y a los extranjeros que venían a buscar alimento.

Esto nos enseña que debemos ser previsores y ahorradores. No sabemos qué nos puede pasar mañana, ni cuándo vendrán las vacas flacas a nuestra vida. Por eso, es prudente tener un fondo de liquidez que nos permita afrontar situaciones imprevistas, como una enfermedad, una pérdida de empleo o una crisis económica. La biblia recomienda una quinta parte para ese fondo, es decir, veinte por ciento. Puedes ir ahorrándolo poco a poco, tal vez, primero un cinco por ciento y después puedes incrementarlo sucesivamente hasta llegar al valor recomendado.

También es conveniente invertir parte de nuestro dinero en activos que nos generen rentabilidad a largo plazo y nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos financieros.

Ser solidarios y compasivos

José no solo salvó a Egipto, sino también a su propia familia de morir de hambre, que vino desde Canaán a buscar alimento. José reconoció a sus hermanos, que lo habían vendido como esclavo años atrás, pero no les guardó rencor ni les cobró venganza. Al contrario, les perdonó, les abrazó y les dio lo mejor de la tierra para que vivieran con él.

Ser solidarios y compasivos significa que no podemos ser egoístas ni indiferentes ante el sufrimiento de los demás. Si tenemos más de lo que necesitamos, debemos compartirlo con los que tienen menos. Si vemos a alguien en necesidad, debemos ayudarlo con lo que podamos. Si somos generosos con los pobres, Dios será generoso con nosotros.

Conclusión

La parábola de la interpretación del sueño del faraón de las vacas gordas y flacas nos recuerda el amor de Dios como padre dueño y proveedor de todo, así como nuestra responsabilidad de cuidar lo que nos Él nos da, guardando una parte para cuando vengan las vacas flacas, sin perder de vista nuestro compromiso de amar a nuestro prójimo, especialmente, si está en necesidad.

Espero que estas reflexiones te hayan sido útiles y te animen a vivir tu fe católica también en el ámbito financiero. Recuerda que Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros, pero también espera que seamos responsables y buenos mayordomos de sus dones.

Que Dios te bendiga

Con Dios en tu corazón y

dinero en tu cartera.

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